Con el objetivo de despertar la curiosidad del niño a través de diversos medios, las clases de naturaleza en La parva constituyen para los alumnos y el profesor un momento privilegiado durante la escolaridad, pero también crean una dinámica de grupo sin precedentes. Son cinco días de vida colectiva compartidos con toda la clase, lo que no es común en la experiencia social de un niño. El establecimiento es propietario del refugio Boussoney, donde alojan los estudiantes.